“Vivimos en un Mundo, donde demasiada gente vive y duerme en la calle y donde hay muchas casas cerradas y vacías.”
Laura Barrios (2017)
Plan de acción sobre indigencia
- Análisis de la realidad
Nuestro proyecto se va a llevar a cabo en un barrio céntrico, con una población envejecida y de nivel socioeconómico tradicionalmente alto, pero que, debido a la actual crisis económica, cuenta con un alto número de personas en situación de exclusión social, que actualmente se encuentran viviendo en la calle, sin ningún vínculo con la sociedad.
Hay muchos factores que influyen en que una persona sea indigente, pero principalmente es la falta de ingresos y la ausencia de empleo y apoyos familiares o sociales. Estamos en una época de crisis, donde muchas personas han sido desahuciadas por no tener recursos suficientes. Esto conlleva a que la persona sufra una desafiliación con la sociedad, que le lleva a estar excluido socialmente, y no hay suficientes medios ni estrategias para poder salir de la situación en la que se encuentran, lo que lleva a un pesimismo en todos los aspectos de la persona, como la soledad y la baja autoestima. Debido a estas situaciones que viven las personas, las redes de solidaridad social, son la única vía de conseguir recursos básicos, como el agua, comida, un techo donde dormir… Es decir, cubrir las necesidad básicas.
- Objetivos
- Objetivo General: Sensibilizar sobre la problemática y mejorar las condiciones de vida de las personas en situación de calle.
- Objetivo Específico 1: Intervenir entre estas personas y las instituciones públicas.
- Objetivo Específico 3: Crear servicios destinados para mejorar su transporte.
- Contenidos
Las personas en situación de calle son un conjunto de personas totalmente heterogéneo por los procesos individuales de exclusión social que tienen cada una de las personas miembros de este grupo. Por ello, no son calificadas con el nombre de colectivo puesto que se caracterizan por su independencia entre sí.
Es cierto que, a pesar de no ser calificadas por el nombre de colectivo, todas las personas en situación de calle muestran dos rasgos principales de cualquier tipo de exclusión: ausencia de recursos económicos y la ruptura sociofamiliar. Además de estos dos rasgos principales, se le pueden añadir otro tipo de problemáticas como por ejemplo, drogodependencias, enfermedades mentales, deterioro de salud… Es por ello que el concepto de persona en situación de calle se define como: “aquella persona incapaz de acceder y mantener un alojamiento personal y adecuado por sus propios medios o con la ayuda de los Servicios Sociales, así como aquellas personas que viven en instituciones (hospitales, cárceles, etc.) pero no disponen de alojamiento personal donde ir al salir y personas que viven en alojamientos infrahumanos o en situación de claro hacinamiento”. Pero para ser considerado una persona en situación de calle hay una serie de características. Son las siguientes:
- Vivir en un espacio público, sin domicilio propio.
- Permanecer en un albergue y/o estar forzado a pasar el resto del día en un espacio público.
- Estancia en centros de servicios sociales.
- Vivir en pisos de protección oficial para mujeres.
- Vivir en alojamientos temporales reservados a los inmigrantes y a los demandantes de asilo.
- Permanecer en instituciones: prisiones, centros de atención sanitaria, hospitales sin tener otro lugar donde ir.
- Vivir en una vivienda sin título legal.
- Tener notificación legal de abandono de la vivienda.
- Vivir bajo la amenaza de violencia por parte de familia o pareja.
- Vivir en una estructura temporal o chabola.
- Vivir en una vivienda no apropiada según la legislación estatal.
- Vivir en una vivienda masificada.
Además de estas características existen tres fases antes de que una persona se encuentre en plena exclusión social. Son las siguientes:
- Fase inicial: aquí se engloban todas aquellas personas que llevan al menos un año en la calle y tienen problemas familiares y laborales de carácter leve.
- Fase avanzada: aquí se engloban todas aquellas personas que llevan entre uno y cinco años en la calle y tienen problemas familiares, laborales y de consumo.
- Fase de consolidación: aquí se encuentran aquellas personas que llevan más de cinco años en la calle y además, tienen problemas familiares, laborales, de consumo y enfermedades mentales. No tienen interés para salir de la situación en la que se encuentran.
En cuanto a los factores que llevan a una persona a estar en situación de calle pueden ser varios. Lo que está claro es que para verse en la calle se ha dado un proceso de ruptura y deterioro personal. Hay algunas personas que están en la calle por decisión propia. No les gustaba la vida que llevaban anteriormente y han preferido verse en la calle. Otras personas se han visto en la calle por pérdida de trabajo. La economía que sustentaba su casa o su familia ha dejado de entrar en casa y no hay más opción que irse a la calle. Otras personas se han visto en la calle por muerte de seres queridos, separaciones, desahucios, falta de apoyos familiares y sociales. Son factores que llevan que una persona no vea otra opción nada más que la de verse en la calle, sin tener recursos para elegir otra opción. Se deberían de ofrecer otras opciones, aunque es cierto que, si se le ofrecen otras opciones, algunas personas elegirían la calle, pero otras, en cambio, elegirían sin duda los recursos que se le ofrecen.
Es por ello, que los factores que hacen que una persona esté en situación de calle sean tanto personales, sociales y estructurales.
En cuanto a la historia de las personas en situación de calle, durante mucho tiempo, se les llamó mendigos, vagabundos, indigentes, transeúntes… Términos mal utilizados, que no se adecuan a la realidad de estas personas. Además, tienen una fuerte carga peyorativa, ya que contienen los prejuicios que la sociedad les ha atribuido. A pesar de saber o no saber que estos términos están mal utilizados, la sociedad actual sigue utilizándolos.
Haciendo referencia a estos términos mal utilizados, se aprobó el 4 de Agosto de 1933, La Ley de vagos y maleantes, que iba dirigida a personas en situación de calle, homosexuales, y cualquier persona que se considerase como antisocial o peligrosa. Esta ley fue modificada por la ley sobre peligrosidad y rehabilitación social en el año 1970 que tuvo vigencia hasta el año 1995.
En aquellos años, estas personas estaban totalmente en exclusión social, ingresaban en prisiones por ser considerados personas peligrosas para la sociedad. Estas personas tan sólo contaban con la beneficencia privada y estatal, es decir, con la caridad.
Es cierto que antes no había tantas personas en situación de calle como actualmente, por lo que la cantidad de recursos destinados a la caridad ha tenido que aumentar por demanda social.
El número de personas en situación de calle ha ido aumentado con el paso de los años promovido por un motivo principal: la crisis. Es por ello, que muchas personas se han visto en la calle, por tanto, han demandado comida, lugar donde dormir, aseo, es decir, una serie de recursos imprescindibles para sobrevivir, unas necesidades básicas que deberían estar cubiertas en todos y cada uno de los ciudadanos.
Actualmente, en España hay miles de personas que viven en la calle, en albergues o alternan albergues y calle. En esta situación no pueden autorrealizarse como personas, ya que no ven salida a un túnel en el que todo lo que se encuentran a su camino son problemas. Su salud física y mental tiende a empeorar por el simple hecho de estar en la calle, ya que es una situación que a nadie le gustaría vivir. Los primeros días que pasan en la calle son duros para cualquiera, porque son los primeros días que has pasado de tenerlo todo a no tener ni una cama donde pasar la noche. Además, se ven vulnerados los derechos a pesar de que hay determinados artículos de la Constitución Española en los que no se contempla la posibilidad de vivir de esta forma. Es el caso del Artículo 47: “Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”.
Los poderes públicos deberían estar en la obligación de hacer que se disfrute de este derecho, pero a pesar de que es una obligación de ellos no lo hacen. Miles de personas reclaman el derecho a una vivienda digna que, por circunstancias personales, sociales o estructurales, se han visto privados de ese derecho. Un derecho fundamental que todos y cada uno de los ciudadanos deberíamos tener y disfrutar.
Además hay otros artículos como el Artículo 43, 2: “Compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. La ley establecerá los derechos y deberes de todos al respecto”. Muchas de estas personas que viven en la calle tienen problemas de salud física o mental y necesitan de ayuda. Algunas de ellas no son atendidas, empeorando su salud cada vez más. Según este artículo se deberían proporcionar los recursos y servicios necesarios destinados a estas personas y a cualquier otro ciudadano, pero no se hace en su totalidad. Hay recursos de carácter preventivo pero no son los suficientes para atender a estas personas y además, los profesionales especializados para atender las necesidades de estas personas no son suficientes. O el Artículo 14: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.
Según este artículo nadie podría estar discriminado, siendo todos iguales ante la ley. Algo erróneo porque cada vez hay más casos de discriminación ya sea por razón de raza, situación personal o social, religión… En el caso de las personas en situación de calle, la sociedad tiende a rechazarlos, a mostrar indiferencia y a tener prejuicios.Actitudes propias de marginación y que incumplen el artículo 14 de la Constitución Española.
Todos estos derechos que se contemplan en la Constitución Española deberían de cumplirse y llevarse a la práctica, pero no se hace. Se violan muchos derechos de los ciudadanos, viéndose cada vez más casos de personas en situación de calle u otros colectivos en riesgo de exclusión o en exclusión.
Pero cabe decir que entidades como Cáritas, Cruz Roja y comedores sociales se han dado cuenta de que cada vez hay más personas en situación de calle y además, que se violan tantos derechos, por lo que han desarrollado nuevos proyectos de intervención referidos a estas personas y han ofrecido más recursos de los ya existentes.
Por lo tanto, la situación de las personas en situación de calle ha cambiado respecto a la situación en la que se encontraban antes. La cantidad de recursos que hay ahora destinados a ellos no los había antes, aunque a pesar de ello, todavía siguen siendo escasos.
- Planteamiento y planificación del proyecto.
Para este proyecto, primeramente contactaremos con diferentes instituciones y entidades con las que poder acceder a estas personas y a la vez a los recursos necesarios para la intervención que plantearemos posteriormente, como son: albergues, comedores sociales y alguna empresa de transporte como AUCORSA.
Una vez que hayamos contactado con ellos, le haremos una breve entrevista, donde quede remarcado, su forma de trabajar, la labor que realizan, qué ofrecen y que es lo que creen que pueden aportar a esta intervención.
Una vez extraída la información, bajaremos nuestras posibilidades para actuar y haremos un proyecto, donde queden reflejados nuestros objetivos, para mejorar esta indigencia.
El objetivo general que es sensibilizar sobre la problemática y mejorar las condiciones de vida de las personas en situación de calle, centrándonos en el transporte de estas personas para cubrir sus necesidades básicas fisiológicas (Alimento y agua) y necesidades higiénicas.
Las empresas e instituciones que van a participar en nuestro proyecto son AUCORSA, Casa de acogida y centro de Emergencia Social y el ‘’Hotelito’’ de cáritas.
Haremos un horario, donde quede plasmado de forma clara, la disponibilidad de cada lugar, y de los autobuses para el viaje, con el fin de aprovechar el tiempo y puedan llegar a todos los sitios de forma rápida, y mejorar su vida.
Después de ello, tendremos citas concertadas con cada director/a de cada entidad o empresa, para ver su implicación en el proyecto, qué pueden aportar y de esta manera mejorar estas situaciones.
Desde nuestra parte, queremos pedir a las instituciones de albergues, una mayor flexibilidad a la hora de acoger el proyecto y aumentar la capacidad de huéspedes.
A AUCORSA, le plantearemos el horario y un plan económico subvencionado por el Ayuntamiento, para que estas personas tengan un máximo de viajes en autobuses al día.
Al Ayuntamiento, queremos hacer que visualicen a estar personas, desde una visión inclusiva en la sociedad , con el planteamiento del proyecto y una recogida de firmas para que sean conscientes de esta situación
- Evaluación
Evaluaremos, con cuestionarios mensuales, tanto a los destinatarios y profesionales, con el objetivo de conocer la situación del proyecto, tanto si tienen carencias, si se necesita mejorar algo, incluir nuevos objetivos… Además, una vez a la semana, una persona del grupo actual, irá a las diferentes instituciones, a observar cómo se trabaja y si se están cumpliendo los objetivos planteados.

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