miércoles, 5 de abril de 2017

''No deberes''

En clase, hemos tenido un debate sobre los deberes y no deberes. Nuestros argumentos:

Los deberes no desarrollan aspectos positivos del carácter como la autodisciplina o la responsabilidad.
Proponer tareas que sean desde el propio intéres del alumno y que los motiven.

El impacto sobre el resultado académico de los deberes es pequeño en secundaria y mínimo o inexistente en primaria.
Las investigaciones, han demostrado que una persona que hace los deberes y otra no, no difieren mucho en las notas de las pruebas. Es decir, en este sentido, los deberes perderían gran importancia como formación hacia el examen.
Los deberes también pueden provocar un nivel de estrés alto, debido a la falta de tiempo que hay para prepararse los exámenes. Pues desde que un estudiante de secundaria sale del instituto a las 15:00, come y descansa unos 15 minutos, más todas las actividades extraescolares que tendrá (Ojo, no discriminamos estas actividades, porque te distraen y quitan de la rutina), no le queda tiempo, para hacer muchas tareas del instituto y estudiar.

No están motivados, por lo tanto, evitan hacer los deberes.
Según Crain, los jóvenes y niños odian los deberes y se resisten a hacerlos.
En el estudio de Galloway y Pope, llegaron a la conclusión de que los alumnos no perciben gran utilidad en los deberes que les mandan, es decir, creen que no les servirán de nada.

Los deberes pueden causar diferencias en la familia.
En el momento que un alumno, no hace los deberes, los profesores se ponen en contacto con los padre y esto puede ser que cree mayor tensión entre padres e hijos, que son obligados a hacer los deberes. algunos estudios demuestran que los deberes tienen un impacto negativo en las relaciones familiares por tratarse de interacciones tensas y frustrantes para padres e hijos, por reducir el tiempo de ocio familiar y el tiempo para dedicar a las tareas de la casa (Dudley-Marling, 2003).
Las clases pierden importancia, cuando hay más deberes.
Si analizamos las horas que dedican los alumnos a tareas estructuradas, encontramos que pasan al menos 8 horas en el colegio. Si quitamos las 12 horas necesarias para descanso y comidas, les quedarían 3 horas para el resto de actividades. Según Ellsasser (2007), lo que determina el éxito no es el tiempo que dedican en casa, sino la cantidad de tiempo de calidad para el aprendizaje que se aprovecha en clase.
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Son discriminatorios.
Los deberes, están diseñados para que los niños reciban ayuda de sus padres o de profesores particulares, en caso de que no sepan resolverlos. Pero esto resulta discriminatorio, no todos los niños pueden tener el privilegio de contar con un profesor particular o de que sus propios padres dispongan de los conocimientos adecuados para poder resolverles sus dudas. Mayor es la diferencia cuando los alumnos viven en entornos socioculturales desfavorecidos (Kralovec & Buell, 2000). Por otra parte, los profesores no son conscientes de que los alumnos pueden tener actividades extraescolares.

Los efectos negativos de hacer deberes son superiores a los positivos.
Según los expertos, la ventaja más importante de hacer deberes en casa es que extiende los contenidos aprendidos en el colegio más allá del recinto escolar (Marzano & Pickering, 2007).
Según Bennet y Kalish (2007) haciendo deberes los estudiantes ganan muy poco, si a cambio pierden tiempo para dormir, jugar, socializarse con sus amigos o dejar de desarrollar sus intereses propios, incluso si estos son académicos, creativos o sociales.

El aprendizaje no depende del tiempo, si no de la compresión del temario.
No significa nada que el niño esté estudiando o haciendo deberes 3 horas todos los días, si no comprende lo que está haciendo.
Según Carole Ames (citado por Kohn, 2006), el aprendizaje “no depende de los cambios cuantitativos sino de los cambios cualitativos en la forma en que los estudiantes se ven a sí mismos en relación a la tarea o la forma en que se involucran en el proceso de aprendizaje”.

Los deberes tradicionales aburren a los niños.
Actualmente, vivimos en un Mundo digitalizado, por lo que los niños no se entretienen si tienen que hacer deberes como tradicionalmente se hacían. Al igual que la educación tradicional está anticuada y siendo sustituida por la educación Nueva, lo mismo pasa con los niños. Desde nuestro punto de vista, creemos que si los deberes se hicieran de manera más didáctica, aprenderían mucho más y estarían másiva motdos.
Testimonios reales: “A mi hija de primer curso le encantaban los libros y solía estar leyéndolos. Pero ahora ella raramente coge un libro que no se le ha asignado” “Mi hija no lee por placer porque ella asocia leer con los deberes y no lo encuentra divertido. Lo siente como un castigo” (Crain, 2007).
Además de todo, creemos que la educación y los deberes tradicionales no educan para la vida diaria.



8 de Marzo de 2017

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